¿Por qué se ha dificultado tanto encontrar una cura para la infección por el VIH?

A pesar de que cada vez se conoce más sobre las características biológicas del virus y como este interactúa con el cuerpo humano y causa el deterioro inmunológico tan significativo que caracteriza esta infección, todas las aproximaciones terapéuticas que se han desarrollado, gracias a este conocimiento, han permitido aumentar la calidad y la expectativa de vida en forma considerable pero no ha permitido desarrollar una cura definitiva. La incapacidad de lograr la eliminación total del virus se debe a varios factores, entre los que se destacan la gran capacidad de mutación que tiene el virus; en otras palabras, cada que el virus se replica tiene la posibilidad de cambiar su apariencia, es decir que algunas de sus proteínas son diferentes y eso hace que eventualmente ese “nuevo virus” no responda bien a los medicamentos antivirales y que el sistema inmune, encargado de controlarlo, no sea capaz de inhibir su replicación. La otra característica de esta infección que ha imposibilitado el desarrollo de una cura, es la capacidad del virus de mantenerse “escondido” en algunas células del sistema inmune, que se convierten en reservorios virales; en estas células, el virus permanece inactivo por largos períodos de tiempo pero eventualmente puede activarse y la célula empezar a producir partículas virales. Al permanecer “escondido”, el virus no puede ser atacado por el sistema inmune ni por los medicamentos antivirales que solo tienen efecto sobre las células que están produciendo virus en forma permanente. Por este motivo, en algunos pacientes que responden muy bien al tratamiento y logran una carga viral indetectable se sabe que siguen siendo portadores del virus y que permanecen los reservorios virales, manteniendo una replicación constante en los tejidos linfoides lo que eventualmente puede aumentar la carga viral en sangre. A pesar de estas dificultades, existen muchos estudios sobre el comportamiento del virus, en particular sobre los reservorios, que pueden generar en un futuro nuevas terapias para la infección.

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¿Es posible curarse del VIH?

Este es un tema de mucha controversia y para el cual no existe una única respuesta por parte de los expertos en el tema.

La cura del VIH en adultos, entendida como la eliminación total del virus en la sangre no ha sido completamente documentada; lo más cercano a este ideal corresponde a la experiencia reportada del paciente conocido como el “paciente de Berlín”, quien recibió un trasplante de células madre como parte del tratamiento contra una leucemia. El paciente recibió un trasplante de un individuo que expresaba la mutación delta 32 (Δ32) lo que implica que sus células no tienen uno de los correceptores virales (una de las puertas de entrada del virus a la célula); por esta razón, estas células son muy resistentes a la infección por el VIH. El paciente Berlín, no solo se recuperó de la leucemia sino que meses más tarde no fue posible detectar partículas virales en sangre. Sin embargo, la estrategia de trasplante de medula ósea, particularmente de un donante que sea altamente resistente la infección por el VIH, no es una alternativa de tratamiento viable para la gran mayoría de las personas infectadas con VIH. Un trasplante de médula ósea es un procedimiento con muchos riesgos y con un costo muy elevado; adicionalmente, donantes portadores de la mutación Δ32 en forma homocigota (heredado tanto de su padre como de su madre) son extremadamente escasos.

La principal barrera para lograr la erradicación del virus en presencia de antirretrovirales la constituye los reservorios del virus; estos son células que a pesar de estar infectadas no sostienen una replicación continua del virus por lo tanto no son blanco de la terapia antirretroviral que esta actualmente en uso; sin embargo, estas células son fuente permanente de partículas virales en el momento en que se activen. Por esta razón se vienen ensayando protocolos con una mezcla de antirretrovirales y de activadores del sistema inmune buscando la eliminación total del virus, pero con muy poco éxito; por el contrario, alguno de estos protocolos han demostrado potenciar la replicación viral.

Más recientemente se reportó el caso de una niña nacida de madre infectada a quien después de realizarle un tratamiento con antirretrovirales más agresivo que el esquema convencional, no fue posible detectarle partículas virales en la sangre.

Estos casos han sido clasificados como “cura funcional” y proveen una visión distinta de cómo podría ser el futuro para los pacientes infectados, particularmente si se hace un tratamiento temprano, lo que refuerza aún más la necesidad de campañas de diagnóstico precoz de la infección por el VIH.