¿Dónde puedo realizarme una prueba diagnóstica de VIH?

En Colombia, todas las Empresas Prestadoras de Servicios de Salud (EPS) tienen como deber ofrecer información sobre las pruebas de VIH a todas las personas que la soliciten de manera voluntaria o por orden de su médico; de hecho, se puede acceder a la prueba de manera gratuita ya que está incluida en el POS de los regímenes  subsidiado y contributivo. Por lo tanto,  la realización de las pruebas diagnósticas y confirmatorias para el VIH son obligatorias y deben estar garantizadas en todos los casos por las Entidades Promotoras de Salud. También es posible acceder a pruebas de detección de la infección por el VIH de manera particular, o a través de la EPS en diferentes centros de promoción de la salud como Profamilia, también en laboratorios clínicos como el Laboratorio VID, obra de la Congregación Mariana, en la Liga Colombiana de  Lucha Contra el Sida,  o en sedes de la Cruz Roja. En las instituciones donde se realiza la prueba  es un deber ofrecer asesorías antes y después de la prueba, permitiendo una orientación oportuna  y adecuada sobre el  VIH y el SIDA. Este servicio es conocido como APV, o asesoría y prueba voluntaria del VIH, la cual permite un diálogo abierto y confidencial con un profesional de la salud que permite la consejería en salud sexual y reproductiva, y contribuye al acompañamiento para quienes desean conocer su estado frente al VIH y en particular comprender los resultados de la prueba y sus implicaciones. También permite identificar el grado de vulnerabilidad y fomentar así la prevención.

¡Todos tenemos el derecho a la APV, no te quedes con la duda!

 

Fuentes

Circular 0063 del ministerio de la protección social.

Pautas para la realización de asesoría y prueba voluntaria para VIH (APV). Dirección general de salud pública. Año 2011.

Depresión y VIH

La tristeza no es lo mismo que la depresión; ésta última es una enfermedad y requiere tratamiento. La depresión es una emoción negativa que acapara cada aspecto de la vida y altera la cotidianidad de la persona; se pierde el interés por hacer las cosas que antes generaban gusto o placer. Se acompaña de pensamientos de culpa y de autocrítica, sentimientos de que se vale menos que los demás, entre muchas otras manifestaciones. Sabemos que por tener el diagnóstico de VIH podrías estar más propenso a vivir situaciones difíciles que precipiten una depresión y queremos ayudarte a prevenirla o reconocerla; por eso te invitamos a que veas el siguiente vídeo que te dará más información al respecto:

Aceptando el diagnóstico de VIH

Sabemos que inicialmente aceptar el diagnóstico puede ser difícil y aparecen diferentes sentimientos que son NORMALES ante la situación que estás enfrentando como lo son la tristeza, la rabia, la negación, la ansiedad y eventualmente la aceptación y la esperanza. Queremos que sepas que tienes distintas redes de apoyo para recibir ayuda en estos momentos:

  • Te pedimos que te informes acerca de la infección, esto puedes hacerlo con tu médico de cabecera. Saber a qué te estas enfrentando y vencer los mitos que existen en el medio acerca del VIH puede ayudarte a tomar mejores decisiones.
  • Recuerda que en los programas de VIH de tu E.P.S. tienes derecho a recibir atención psicológica; esto ayudará a que utilices tu fuerza interior para enfrentar esta situación.
  • Busca entre tus allegados la persona que consideras que no te va a juzgar y podrá brindarte apoyo durante todo este proceso y cuando te sientas seguro, coméntale tu situación. Sé prudente, pero recuerda que en ocasiones necesitarás esta persona para que te ayude a superar los momentos de crisis. Cuando quieras dar este paso puedes apoyarte del equipo de salud y ellos te orientarán cómo hacerlo.
  • Busca tu lado espiritual. Recuerda que religión y espiritualidad no son lo mismo y lo que te pedimos es que busques ser reflexivo con tus acciones, perdonarte y llevar una mejor relación contigo mismo y los demás podría ayudarte a llevar una vida más tranquila y aceptar mejor el diagnóstico.

¡Recuerda seguirnos y contactarnos! ¡Queremos responder tus preguntas!

Me diagnosticaron con VIH ¿Y ahora…?

Es difícil adaptarse a la idea de estar infectado con el VIH. Surgen temores e inquietudes; hay demasiada ansiedad, angustia y la persona se siente insegura y vulnerable sobre su futuro. Entre las primeras inquietudes que surgen es con quién debo compartir esta noticia; en este sentido, se debe escoger muy bien a quien se le va a contar y cuál es el mejor momento para hacerlo. Compartir esta noticia puede generar situaciones difíciles que dificultan el proceso de aceptación de esta nueva condición. Desafortunadamente, existe aún un estigma frente al tema del VIH y hacia las personas que están infectadas.

Debes tener muy claro el motivo por el cual quieres compartir esta información con alguien en particular y que no sea producto de la ansiedad y tristeza que sientes en el momento.

Para aceptar el diagnóstico es importante tener en cuenta varias cosas que facilitarán este proceso. El estar infectado con este virus no significa que tu vida haya terminado; puedes tener una vida plena y por eso debes seguir adelante. No es momento para hacerte recriminaciones, ni para pensar que las cosas pudieran ser diferentes de haber actuado de manera distinta. Hay que pensar y seguir planeando tu futuro.

Por más que sientas muchas ganas de estar solo (a), debes seguir con tu vida social; tienes que tratar de seguir con la rutina de tu vida de la mejor manera posible. Por difícil que sea aceptar esta nueva condición en tu vida, hay millones de personas que han pasado por lo mismo y lo han logrado. Con la ayuda y la actitud adecuada tú también serás capaz. Debes alejarte de las personas que creen saberlo todo sobre el VIH-1; con relación a esta infección solo escucha personas que tienen conocimiento sobre el tema, en particular el personal médico y paramédico que hace parte de los programas que manejan personas infectadas.

A medida que transcurre el tiempo y con la aceptación del diagnóstico van apareciendo otros interrogantes que generan nuevas angustias y que eventualmente pueden llegar a tener algunas implicaciones legales. Entre estos, se destacan los siguientes

  •  ¿Estás obligado a contarle a tu pareja actual, o a personas con quienes hayas tenido relaciones sexuales previas?
  • ¿Debes informar sobre tu infección a personas que te vayan a prestar un servicio médico?
  • ¿Puede algún personal médico o paramédico rehusarse a atenderte si eres VIH positivo?
  • ¿Debes informar sobre tu infección en caso que quieras sacar un seguro de vida?
  • ¿Existe alguna circunstancia en la que te puedan exigir revelar tu condición de infectado?
  • ¿Existe alguna circunstancia en la cual tengas la obligación legal de revelar que eres VIH positivo?

Desafortunadamente para estas y muchas otras preguntas que tienen que ver con esta infección, no existen respuestas absolutas que puedan ser aplicables en todos los casos. En próximas entregas se evaluarán situaciones específicas que pueden orientar en este aspecto.

¿Al cuánto tiempo después de una relación sexual de riesgo puedo saber si me he infectado?

Como se mencionó anteriormente las pruebas de uso rutinario para el diagnóstico del VIH detectan anticuerpos que produce el cuerpo humano, específicamente el sistema inmune, en respuesta a la presencia del virus. El tiempo que tarda el sistema inmune en producir estos anticuerpos varía de persona a persona y tiene un rango aproximado de 2 a 8 semanas; sin embargo, este periodo puede ser más largo en algunas personas. El periodo en el cual la persona ya tiene el virus pero no es posible detectar los anticuerpos se conoce como “ventana inmunológica”. Recientemente se han desarrollado pruebas de laboratorio que permiten la detección de los anticuerpos y de algunas proteínas virales lo que ha permitido acortar este periodo de ventana inmunológica. Sin embargo, por seguridad si una  persona ha tenido una exposición de  riesgo comprobada debe esperar al menos 3-4 semanas para realizarse la prueba, e idealmente repetírsela seis meses post-exposición para descartar completamente la infección.