¿Es importante realizar actividad física si tengo VIH?

Aunque ejercitarse no controla la progresión de la infección por el VIH, el ejercicio físico si permite sentirse más saludable física y mentalmente.

Entre las ventajas de realizar actividades físicas están el aumento de la masa muscular, de la fuerza muscular y ósea  y la resistencia física. Además, favorece la disminución en el torrente sanguíneo de los niveles de colesterol, y triglicéridos, y un aumento de HDL, también conocido como “colesterol bueno”; también ayuda controlar niveles de azúcar en sangre. Realizar ejercicio periódicamente contribuye al aumento del apetito, mejora la calidad del sueño, aumenta los niveles de energía,  disminuyendo los niveles de cansancio, estrés y depresión.

En pacientes con VIH recibiendo tratamiento antiviral se ha encontrado que cerca del 45% de las causas de muerte no están asociadas con la infección, sino con otras condiciones como lo son las enfermedades cardiovasculares. Esta tendencia sugiere que los pacientes con VIH además de adherirse a un tratamiento antiviral deberán mejorar su calidad de vida mediante la disminución de factores de riesgo que causen otras condiciones crónicas, los cuales pueden reducirse mediante la actividad física. Por otro lado, aunque las terapias antirretrovirales incrementan la esperanza de vida de las personas con VIH, algunos de estos tratamientos contienen inhibidores de proteasas, los cuales pueden inducir lipodistrofia (aumento de niveles en suero de colesterol, triglicéridos y resistencia a la insulina) como otros cambios metabólicos resultando en un inminente riesgo cardiovascular e inflamación, lo cual hace aún más relevante la actividad física en personas viviendo con VIH/SIDA usando este tipo de tratamientos.

Debido a los diferentes efectos positivos que brinda el ejercicio físico, aconsejamos y enfatizamos  la inclusión de este hábito en pacientes con VIH/SIDA, lo cual genera una mejor calidad de vida y favorece la respuesta a los tratamientos antivirales.

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Fuente:

Dudgeon. Moderate-Intensity Exercise Improves Body Composition and Improves PhysiologicalMarkers of Stress in HIV-InfectedMen. International Scholarly Research Network ISRN AIDS. 2012.

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¿Cómo cuidar de mi salud mental?

Salud mental es definida por la Organización Mundial de la Salud como “un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”. Cuando los seres humanos pasamos por situaciones difíciles esta se puede ver alterada y es en ese momento cuando aparecen sentimientos y pensamientos negativos que requieren cuidado e intervención.

Para cuidar tu salud mental es importante que vivas en un ambiente apropiado y que practiques distintos hábitos de vida saludable, algunos de ellos son:

  • Tener horarios de sueño y descanso adecuados; se recomienda un tiempo entre 6 y 8 horas. Sin embargo, todos somos diferentes y seguramente encontrarás tu punto ideal.
  • Haz ejercicio físico; idealmente se recomienda 150 minutos de ejercicio a la semana sin que pasen más de 48 horas entre cada sesión. Este ejercicio debe ser de intensidad moderada; la clave para saber que lo estás haciendo bien es que no puedas conversar fácilmente con tu acompañante.
  • Recuerda mantener actividades de ocio y recreación: sal con tus amigos, con tu pareja, ten un hobbie, hazte voluntario, entre otras.
  • Recuerda mantener un ambiente limpio y organizado, con buena iluminación y ventilación; esto no solamente te hace menos propenso a algunas infecciones sino que mantiene más tranquila tu mente.
  • Una alimentación sana debe ser balanceada con una combinación de proteínas, carbohidratos, grasas, vitaminas, minerales y agua en cantidades adecuadas. Tu programa de atención te ofrecerá atención por nutrición, ¡aprovéchala al máximo y sigue sus recomendaciones!
  • Evita conductas negativas como el tabaquismo, el consumo excesivo de alcohol y el consumo de sustancias psicoactivas.
  • Trata de mantener una convivencia sana con tus personas cercanas: compañeros de hogar, familiares, amigos, entre otros.

Especialmente queremos que recuerdes que ante pensamientos y sentimientos negativos que alteren tu calidad de vida, debes consultar al personal de la salud; los servicios de psiquiatría y psicología están a tu servicio y te ofrecerán tratamiento en caso de que lo requieras.

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